Guerra de la Independencia de Cuba de 1895

Sunday, February 24, 1895

Finalmente, tras una lucha de 30 años que comenzó en 1868, José Martí, el héroe nacional cubano, inició el impulso final hacia la independencia en 1895. A esta guerra José Martí la nombró la Guerra Necesaria, la cual estalló el 24 de febrero de 1895 por orden directa de su organizador Martí. En los inicios de la guerra el Ejército Libertador sufre la pérdida de dos de los más importantes dirigentes de la guerra, Antonio Maceo, lugarteniente general y José Martí, el organizador de la guerra, Secretario General del primer partido surgido para unir a los cubanos, el Partido Revolucionario de Cuba (PRC).

En esta guerra los cubanos consiguen objetivos que en las anteriores no habían obtenido. Logran llevar la lucha armada a todo el país mediante el método de invasión. España pierde cada vez más plantaciones de caña en Cuba y sus riquezas se agotaban por lo que la situación del ejército español no era la más óptima.

Como producto de los éxitos cubanos, se instauró un nuevo capitán general en la isla: Valeriano Weyler, militar que alcanzó el grado de Teniente General luchado con los liberales contra los absolutistas durante las Guerras Carlistas, y alcanzó la mayor condecoración militar española (Cruz Laureada de San Fernando) en Santo Domingo, tras haber solicitado la excolonia su reincorporación a España.

La metrópoli recurrió a un militar de experiencia, dado que con anterioridad a su nombramiento en febrero de 1896 por Cánovas del Castillo como Capitán General de Cuba, lo había sido de Canarias, Cataluña, Vascongadas, Baleares y desde 1883 de Filipinas.

Su gobierno en la Gran Antilla se le conoce por eficacia militar a pesar de su crueldad, que adecuadamente publicada por la prensa de EE.UU. ( Pulitzer, Hearst) le granjeó la impopularidad internacional a España [3].

En 1897, al llegar a la isla, instauró un gobierno que reprimió a todos los colaboradores del Ejército Libertador. Así surgen medidas que eran prácticas que se realizaban, en conflictos coetáneos similares (Horatio Kitchener en la Guerra de los Boers; ejército de EE. UU. en sus Guerras Indias y en la Guerra de Secesión Norteamericana como hicieran los generales Sheridan y David Hunter al devastar completamente el valle de Shenandoah o Sherman al arrasar Georgia y Carolina del Sur; Ejército de la República Argentina en las campañas conocidas como la Conquista del Desierto, etc.): la concentración, para evitar el apoyo al enemigo. Murieron gran cantidad de cubanos, la inmensa mayoría mujeres, niños y ancianos.

Como resultado de estas medidas de Reconcentración, aproximadamente cerca del 20 por ciento de la población cubana fue exterminada. Aunque desde posiciones cubanas se señalan las víctimas en números superiores a 400.000, otros datos apuntan a un número de 300.000 cubanos desplazados y 100.000 fallecidos víctima del hambre y las enfermedades.

A pesar de la eficacia militar de las medidas de Weyler, (en todos los conflictos arriba enumerados en los que se recurrió a las prácticas de concentración se obtuvo éxito militar) España no logra derrotar a los insurrectos, y la metrópoli, cediendo a las presiones por la crueldad de las medidas, lo sustituye en el mando en octubre de 1897, como una de las primeras actuaciones de Sagasta al ocupar nuevamente el cargo de Presidente del Consejo de Ministros de España tras el asesinato de Cánovas del Castillo. Este cambio provocó que los independentistas cubanos avanzaran en sus posiciones.

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